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miércoles, 16 de noviembre de 2016

La Habana, una ciudad memorable



Por Maximiliano Placido

Celebramos el aniversario 497 de haberse establecido el asiento definitivo de la villa de San Cristóbal de La Habana en la costa norte, junto al puerto de Carenas.

Pronunciar su nombre significa descubrir simbolismos en las esculturas que pueblan un territorio que sirvió de sitio fundacional. Es posar la mirada en La Giraldilla e imaginar cuánta historia evocadora de nuestros antepasados encierra esa estatuilla de bronce que desafía el paso del tiempo en su cúpula magistral.

Al rememorar una vez más los orígenes de la ciudad, surge la inspiración en ese amor que siempre prodigaron sus habitantes, expresado en las muestras de urbanismo y arquitectura, así como en los acontecimientos acaecidos en casi medio milenio de existencia.

Aman La Habana aquellos que la protegen, cuidan y forjan el sentido de pertenencia e identidad que merece, más allá de adversidades y contratiempos que solo avivan la tenacidad y la esperanza cierta de los hombres y mujeres que la pueblan.

La Habana que vió nacer al héroe nacional de Cuba, José Martí, fuente de perenne aprendizaje y vital compromiso en la cotidianidad, renueva su presencia a cada instante, cual cimiento de la ciudad futura.

Así la contemplamos, como un manantial inagotable de cultura para bien de quienes hoy somos testigos de excepcionales aportes a las futuras generaciones.

La Habana de casi cinco siglos nos convida sin sonrojos al esfuerzo supremo para corresponder con la reverencia merecida y ofrecerle muchos años más de vida.