martes, 5 de agosto de 2014

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO RUZ, 5 DE AGOSTO DE 1995



Voy a venir por mi cuenta, no voy a esperar a que ustedes me agiten aquí, para invertir solo unos minutos, y espero que ustedes me excusen.

Queridos amigos de distintos países que nos han visitado en gesto noble de aliento;

Queridos compatriotas: 

¿No se oye, verdad?   Bueno, qué se va a hacer (EXCLAMACIONES), esto no tiene remedio.   Ya tengo un poco de experiencia de cómo son estos actos en lugares como este; hay personas que están todavía por este lado a un kilómetro y medio de aquí, y enfrente casi a un kilómetro.   El lugar no es el perfecto para un acto, la multitud es, realmente, extraordinaria, y comprendo que así no resulta fácil comunicarse con la gente, ni es lo que estaba planeado, era otra cosa.  Por eso dije que venía a hacer una breve reflexión, porque este acto en sí mismo es un verdadero milagro.  ¡Milagro...  !  Bueno, los creyentes dirán que vino del cielo; los que tienen otra filosofía dirán que es un milagro del patriotismo y del espíritu revolucionario del pueblo (APLAUSOS).  Nosotros respetamos, absolutamente, como principio sagrado, todas las creencias; pero, en realidad, parecía imposible que este acto tuviera lugar hoy, y les digo que en muchos años de Revolución nunca vi más incierta la situación con relación a una marcha y a una concentración.

Yo organicé mi plan de incorporarme aproximadamente a un kilómetro y 700 metros de aquí, en el Parque "Maceo", que fue un lugar simbólico de los acontecimientos de hace un año.   Pensaba incorporarme ahí, pero cuando venía por el camino vi un aguacero tal ...  No aguacero:  una tempestad, un diluvio tal, que, realmente, no concebía como posible que se pudiera mantener y organizar la marcha.   Digo:  ¿Qué harán los compañeros?   Dije:  Bueno, saldrán seguro.   Estaba seguro de eso.   A la hora en punto, a las 4:00, los que están allá, estoy seguro de que saldrán (APLAUSOS).

Veía las calles del municipio Plaza, donde empezaba la marcha, convertidas en verdaderos ríos, un aguacero tal que no se podía ver nada, y dije:  Bueno, si llegan 10, es ya una victoria (APLAUSOS).   Han llegado en esta marcha, mi cálculo, sin exageración y quedándome corto --Viky dirá que no, que son más--, por lo menos medio millón de personas (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES), en esas condiciones físicas inconcebibles.

Yo habría estado aquí entre los 10.   Claro que ni siquiera tengo el mérito de haber recibido mi cuota de agua, porque cuando llegué al Parque "Maceo" había escampado; sin embargo, había gente que llevaba rato allí haciendo hileras, ayudando a organizar, y estaban mojadas, y algunas temblando de frío, porque realmente se empaparon.   Y no fue un aguacero, fueron dos, intensos, ¡bien intensos!   Entonces, bueno, me quedé sin mi cuota de agua.  ¿Qué mérito tengo yo hoy en esta marcha?  ¡Ninguno!  (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES.) Lo que he tenido es el privilegio de disfrutar un acontecimiento de esta naturaleza, que nos hace sentir, realmente, orgullosos de nuestro pueblo; orgullosos de la Revolución y de su obra en la conciencia de los hombres y mujeres de este país; orgullosos de nuestra juventud, por ser capaces de organizar tan brillantes eventos (APLAUSOS).   Son muchas cosas; tengo, realmente, muchos motivos para sentirme satisfecho.

Viky decía, entre otras cosas, que estábamos aquí hoy porque yo había estado aquel 5 de agosto.   Yo vine entonces porque tenía que venir, era mi más elemental deber estar junto al pueblo, en un momento en que el enemigo había trabajado mucho tiempo para crear un desorden.  ¡Un desorden!   No se puede decir que aquello fue siquiera un intento de rebelión, fueron en realidad desórdenes.   Esos desórdenes se crearon alrededor de grupos que se movilizaban para robar embarcaciones con las cuales trasladarse a Estados Unidos, donde eran recibidos como héroes.

Pero estaban realizando una actividad desestabilizadora, realmente.  Ya casi no se podía ir a Regla, porque salía uno con un cuchillo, con una pistola, se robaba la lanchita de Regla, o un barco chiquito, mediano y hasta grande, cualquier cosa se robaban, porque mientras mayor fuera el escándalo, mejor para la propaganda contra Cuba, y allá, bueno, unos recibimientos extraordinarios; tenían privilegios que no tenía ningún ciudadano del mundo, con fines desestabilizadores, en medio de una situación económica difícil, en medio de grandes sacrificios por parte de nuestra población.   Y fueron esos grupos los que empezaron a crear desórdenes.

Pero siguiendo nuestra filosofía de que aquí el pueblo es revolucionario y está y estará con la Revolución en cualquier circunstancia (APLAUSOS), no nos íbamos a dejar provocar.  ¿Qué querían el enemigo externo y sus aliados internos, aunque constituyan una reducida minoría? Querían provocar un enfrentamiento sangriento, querían que usáramos las armas. Y armas tenemos, armas tenemos para millones de personas, que son las que defienden la Revolución; pero tenemos armas para luchar contra los enemigos externos.

Excepto que desembarquen aquí, excepto que se empleen las armas internamente contra los revolucionarios, nosotros no tenemos por qué emplear las armas, teniendo el pueblo y teniendo las masas para mantener la estabilidad de la Revolución (APLAUSOS).   Ese era mi papel, contribuir a que no se dejara nadie provocar, y preferíamos que dispararan contra nosotros a usar primero las armas.   Y, realmente, se logró algo que no tiene precedentes:  en cuestión de minutos el pueblo entero se lanzó a la calle y estableció el orden.   Su sola presencia masiva y su espíritu establecieron el orden, sin usar las armas en absoluto.  ¿En qué lugar del mundo ocurre eso?

El que ve televisión --y todo el mundo ve televisión-- observa lo que ocurre en todas partes del mundo:  en la Europa civilizada, desarrollada; en Estados Unidos, en los países más ricos, constantemente se ven multitudes de policías disparando con perdigones, lanzando gases lacrimógenos, golpeando, pateando a la gente en el suelo --eso aparece todos los días en la televisión en numerosos países--, y muertos, tantos muertos, tantos heridos, tantos arrestados.   Es cosa habitual, el pan nuestro de cada día.

Eso no ocurre en Cuba.  ¡Ah!, pero si en Cuba hay el menor intento de desorden, ¡cuánta propaganda, cuántas habladurías por todas partes!, ya se creían que se derrumbaba la Revolución.

Hace años dijimos que esta Revolución no se derrumba (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE:  “¡Esto no se cae!").   Hace años utilizamos una imagen, que esta Revolución no se desmerengaba, porque estaba hecha con acero y no se había batido con clara de huevo --es decir, no era merengue (RISAS Y APLAUSOS)--; y se mantiene sobre la base del apoyo del pueblo, del consenso del pueblo, de la conciencia que tiene el pueblo de lo que fue este país y de lo que no puede volver a ser jamás.   No importa que tengan criterios, o protesten por todas las cosas que con razón protestan, o incluso por algunas en que protesten porque no tienen toda la información y se trate de un pueblo de carácter muy rebelde.

Este es el pueblo más noble que pueda concebirse, sacrificado, abnegado, valiente.   Es un pueblo que luchó muy duro por su independencia hasta alcanzarla, que luchó muy duro por la justicia; que, afortunadamente, adquirió con la Revolución un nivel de cultura que está por encima de la inmensa mayoría de los países del mundo.  Tiene un nivel de instrucción elevado y hay menos analfabetos, por ejemplo, que los que hay en Estados Unidos, analfabetos totales o analfabetos que llaman funcionales (RISAS Y APLAUSOS).

Tiene muchas cualidades este país, ha aprendido y piensa; este país está escribiendo una de las páginas más gloriosas que se han escrito nunca:  cuando el campo socialista se derrumbó completo, cuando la URSS desapareció y mucha gente en el mundo creía que a la Revolución Cubana le quedaban días o como máximo semanas, han pasado ya cinco años y aquí está:  ¡Vean con qué fuerza!  (APLAUSOS.)

Se recordará también mucho este 5 de agosto de 1995, porque este acto se ha organizado en condiciones que eran inconcebibles. A mí me dolía pensar en el esfuerzo que había hecho la juventud organizando este acto durante tantos días, y que en el preciso momento en que se iniciaba se presentaran aquellas circunstancias naturales, que creo que en cualquier parte habrían disuelto cualquier multitud, y no ocurrió así.

Por eso digo que este día, este 5 de agosto de 1995, será también histórico, y todos los años tendremos el deber de recordar la gran victoria del 5 de agosto de 1994 en que el pueblo aplastó la contrarrevolución sin disparar un tiro, porque dice mucho esta fecha, enseña mucho y alienta mucho, puesto que no es un pueblo que esté ahora en las condiciones que estaba hace 10 años, en que había abundancia de muchas cosas, tantas que, incluso, las despilfarrábamos:  combustible, recursos, de todo, que ese es uno de los inconvenientes de la abundancia.   Ahora tenemos menos de la mitad de lo que teníamos, ahora nos vemos obligados a pruebas más duras, más complejas; pero de esta prueba, sin duda, saldremos más fuertes (APLAUSOS).   Esas son las ventajas de las dificultades.

Tengo la convicción aquí, ante este espectáculo, de que ninguno de nosotros olvidaremos nunca lo que estamos viendo hoy.

Yo he tenido el privilegio de ver muchas concentraciones, actos, pruebas de todas clases en la guerra y en la paz, el heroísmo de la guerra y el heroísmo de la paz; pero digo así, sin que me quede nada por dentro, a pesar de que sé los problemas que tenemos, a pesar de que sabemos que siempre hay quienes no cuentan con toda la presencia de espíritu necesario en condiciones como estas, que pienso que este pueblo tiene hoy más mérito que nunca, más conciencia que nunca y más heroísmo que nunca (APLAUSOS).

Tal vez algunos pensaron que iban a tomar las fotos de una hilera de ciudadanos marchando por el malecón y que aquí se iban a reunir 100 personas empapadas, chorreando agua por todas partes, y que podrían decir:  "iVean cómo está la Revolución Cubana!" No iban a hablar del aguacero, ni de la tempestad, ni del diluvio; iban a decir que nadie quiso venir al acto del 5 de agosto y que solo vinieron 100 personas.

¡Qué respuesta extraordinaria!   Nos sentimos en el deber, realmente, de darles las gracias a nuestro pueblo y al pueblo de nuestra capital (APLAUSOS).  Es en la capital, precisamente, donde tenemos más dificultades por los problemas de vivienda, de agua, de transporte, de electricidad, de muchas cosas, es aquí, ¡y vean cómo se comporta el pueblo de la capital!

Ustedes que están ahí abajo, los visitantes de 65 países, no pueden estar aquí arriba para ver lo que estamos viendo nosotros; nos alegramos de que nos hayan podido acompañar en este glorioso día (APLAUSOS).

De verdad que no tengo palabras para expresarles nuestra gratitud por el apoyo que nos han brindado, por este hermoso festival juvenil Cuba Vive. No tengo palabras para agradecer el hecho de que ustedes, en estos tiempos tan difíciles, nos hayan acompañado, y es digno de destacar el hecho de que precisamente haya entre ustedes 262 representantes del pueblo norteamericano, porque eso nos habla también de las cualidades y de las virtudes del pueblo norteamericano (APLAUSOS), que se opone al injusto y criminal bloqueo que se aplica contra Cuba, bloqueo como el que nunca se hizo contra ningún país en rigor y que lleva ya más de 35 años.

Eso no lo hicieron contra el apartheid; eso no lo hicieron contra gobiernos en América Latina, que desaparecieron a 2 000, a 10 000 ó hasta a 30 000 ciudadanos, cuyos restos no se saben dónde están; eso no lo hicieron contra aquellos gobiernos que desaparecieron a más de 100 000 ciudadanos en un pequeño país, como el de Guatemala, (EXCLAMACIONES). Lo hacen contra Cuba, donde no se conoce un escuadrón de la muerte, un desaparecido, un asesinado en las calles por motivos políticos; un país --se lo digo con toda la energía que nos da la verdad-- en el que nunca se ha torturado a un ciudadano (APLAUSOS).   Y me pregunto en qué otros países se puede decir lo mismo.

Todos los días matan niños, incluso, o prostituyen adolescentes y hasta niños en todo el ámbito de muchos países de la región, es una realidad; todos los días hay gente que se toma la justicia por su propia mano, todos los días hay violencia, drogas y problemas que no hay en Cuba; sin embargo, somos el único país bloqueado del mundo.

Es por ello que tenemos que reaccionar con gran sentido del honor y la dignidad, con gran sentido del patriotismo, con la disposición a tener toda la paciencia que sea necesaria y a esperar todo el tiempo que sea necesario.   No podemos hacernos ilusiones cuando elementos extremistas hoy están dictando la política en Estados Unidos y queriendo barrer toda medida de beneficio social para el pueblo norteamericano.

No puede descartarse que en un futuro, incluso, esas fuerzas extremistas, con el empleo de todos sus recursos, que son abundantes, puedan obtener todo el poder en Estados Unidos, y puedan tener el pleno dominio cuatro años más, ocho años más, doce años más.  Si esos elementos extremistas triunfan y logran el control, no solo del Senado, sino del gobierno, significará para nosotros nuevos períodos de peligro, de riesgo, de bloqueos, y es por eso que no constituye una exageración decir que si hay que luchar 100 años más, lucharemos 100 años más (APLAUSOS).

Nuestro país ha luchado más de 100 años por su independencia, bastante más de 100 años, frente a los intentos de anexarnos, tragarnos, devorarnos; no podemos abandonar jamás esa lucha, ¡y no la abandonaremos!   El tiempo no importa, en esto tenemos que llenarnos de más paciencia que los chinos; en esto tenemos que actuar, digamos, con la sabiduría de un pueblo milenario.   Y estoy seguro de que ni esta generación ni las que vengan detrás --es decir, ni los jóvenes de hoy ni los jóvenes de mañana--, renunciarán a esa gloriosa lucha no solo por la independencia y la libertad, sino también por la igualdad y por la justicia (APLAUSOS).  ¡No renunciará jamás nuestro pueblo a esas aspiraciones!

No exageramos ni dramatizamos cuando decimos que estamos dispuestos a luchar el tiempo que sea necesario.   Sí debemos hacer las cosas cada vez mejor y estamos obligados a hacerlas cada vez mejor, a ser más eficientes, a ser más consagrados a nuestras obligaciones, a nuestros deberes, a nuestro querido y heroico pueblo; sacar todas las lecciones de estos tiempos difíciles.

Me contaba Viky algunas de las impresiones de ustedes los visitantes cuando veían, por ejemplo, el Centro de Computación, o escuelas de rehabilitación, o escuelas para minusválidos, o los círculos infantiles, o el médico de la familia, o los hospitales, el esfuerzo que este país hace para mantener todo eso y cómo a pesar de haber perdido el 70% de las importaciones no se ha cerrado una sola escuela, ni un solo hospital, ni hay un niño sin asistencia médica, o un niño sin maestro (APLAUSOS).

¿Qué excusa pueden encontrar o pueden esgrimir aquellos que manejan cuantiosos recursos, miles y miles de millones, y no han podido resolver uno solo de estos problemas?   El capitalismo no ha podido resolver uno solo de estos problemas (APLAUSOS).  Hay países que tienen no se sabe cuánto petróleo, cuántos recursos minerales, cuántas reservas en los bancos, y no pueden exhibir ninguna de estas cosas que nuestro pueblo, en período especial y bloqueado, puede exhibir.

¿Qué no podríamos hacer el día que cese el bloqueo, el día en que nos dejen en paz?   Lucharemos por ese día y esperaremos ese día, y la confianza de ustedes no será defraudada, el cariño y el aliento de ustedes no serán inútiles, la semilla que ustedes siembran en nuestros corazones no se perderá jamás.

Seguiremos contando con ustedes y con los millones y millones de personas como ustedes que hay, afortunadamente, en todo el mundo (APLAUSOS); seguiremos contando con ese apoyo en todas partes.

Volverán un día los jóvenes de todo el mundo a reunirse y si no se reúnen por ahí, o si no aparece ningún país, de la forma en que se organizó este festival, se puede organizar uno mundial; no hace falta dinero, lo que hace falta es vergüenza, generosidad, buena voluntad (APLAUSOS), como la de esas familias que los recibieron a ustedes, como la de esos barrios que los recibieron y los saludaron a ustedes en todas partes; no hacen falta millones y se puede organizar como se organizó este, en que cada cual hizo su esfuerzo y se pagó su pasaje.

Después de esta experiencia, si no tienen continuación los festivales mundiales, en esta Cuba, en período especial y bloqueada, tenemos suficiente generosidad, sentido común y capacidad de organización para llevar a cabo un evento de esa naturaleza (APLAUSOS). No es que lo estemos proponiendo; me contaban que iba a ser en Sudáfrica, pero que no pudo ser.

Estos festivales no gustan a los reaccionarios, no gustan a los extremistas de derecha, no gustan a los hegemonistas, y por eso no se preocupa mucha gente de que haya festivales juveniles.

Pero qué evento tan hermoso este, cuánta experiencia nos deja:  el método, el estilo, las reuniones en las provincias.   Cuba todavía es mayor y un festival puede llegar hasta Baracoa, Santiago de Cuba, Holguín, a todas partes, con ciclón o sin ciclón, porque un ciclón rondó el Festival Juvenil, pero se portó bien, pasó por el norte.   No es que justifiquemos que pasara por la Florida, mejor hubiera doblado antes y se hubiera ido para el Atlántico; pero, bueno, a nosotros nos dejó el agua y a ustedes también, porque creo que los recibieron con agua y hoy se mojaron.   De modo que posiblemente regresen a sus países más crecidos, igual que nuestra caña que está creciendo ahora con el agua y el calor (RISAS Y APLAUSOS).

Muchas gracias, muchísimas gracias, queridos invitados (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: "¡Fidel, Fidel!").  ¡Cuba Vive y vivirá mientras haya hombres y mujeres como ustedes en el mundo, mientras haya un pueblo tan heroico como el nuestro, capaz de defender ese derecho a la vida!  (APLAUSOS.)

Cómo me gustó una vez más esa consigna que tan bellamente pronunció aquí Viky:

¡Socialismo o Muerte!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
(OVACION)

Ahora les damos la palabra a los compañeros artistas, de los cuales casi nos olvidamos, para que de su magnífico arte pueda disfrutar todo nuestro país, los que están aquí y los que están en sus casas.

Un discurso no se puede escuchar mucho más allá de media hora, pero una buena música, un buen arte se puede disfrutar toda una tarde y toda una noche.
Gracias (APLAUSOS).

domingo, 27 de julio de 2014

EE.UU. no le perdona a Carvajal su lealtad a Hugo Chávez


El viernes las complejas relaciones entre Venezuela y EE.UU. sufrieron otra crisis debido a la detención del general venezolano Hugo Carvajal. La corresponsal de RT Karen Méndez explica el interés de EE.UU. en el exjefe de la Inteligencia Militar.

Tras haber neutralizado los planes violentos de la derecha venezolana, que tan sólo entre febrero y mayo de este año provocaron la muerte de 43 personas, y tras haber sido develadas todas las vinculaciones de dirigentes opositores con altos funcionarios del Departamento de Estado, como con Kevin Whitaker, recién nombrado embajador de EE.UU. en Colombia, el Gobierno venezolano denuncia una nueva arremetida por parte del gobierno estadounidense. Se trata de la detención del cónsul venezolano en Aruba, el general Hugo Carvajal, que por órdenes directas de EE.UU. fue privado de libertad este miércoles 23 de julio apenas aterrizó en el país insular del Reino de los Países Bajos. 

El Gobierno venezolano calificó esta detención como ilegal y arbitraria, e incluso denunció que se trataba de un secuestro, porque Carvajal no tiene ninguna orden de captura internacional y porque es un funcionario diplomático que cuenta con la protección de las normas establecidas en el Convenio de Viena. Sin embargo, las autoridades holandesas han hecho caso omiso a estos argumentos. Dicen que si bien Carvajal fue nombrado cónsul en enero de este año, él aún no cuenta con la credencial de las autoridades holandesas e incluso han planteado la posibilidad de extraditarlo a EE.UU., país que lo acusa y solicita por supuestamente estar vinculado a la guerrilla de las FARC  y al narcotráfico.

Pero ¿quién es Hugo Carvajal? ¿por qué tanto interés de EE.UU. por tenerlo en su poder?

Hugo Carvajal fue uno de los hombres de mayor confianza del Presidente Hugo Chávez, lo acompañó desde en la rebelión militar del 4 de febrero de 1992 y en los siguientes 20 años de carrera política. Carvajal junto con el actual Ministro de Interior, Miguel Rodríguez Torres, logró neutralizar los diversos intentos de magnicidio contra el Presidente Chávez y fue uno de los que asestó certeros golpes contra el narcotráfico y el paramilitarismo colombiano que migró a Venezuela.

Para Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional y Vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, es claro lo que hay detrás de todo esto: “EE.UU. le está cobrando a Carvajal la lealtad con el Comandante Hugo Chávez durante todos estos años de Revolución. Carvajal fue el Director de la Inteligencia Militar (durante 9 años) y durante su gestión uno de los eventos de mayor trascendencia fue la captura constante de droga que iban en contra de lo que la DEA hace con los carteles de la droga (…) Aquí en Venezuela nunca se ha capturado tanta droga (y tantos narcotraficantes) desde que se rompió el acuerdo con la DEA, la mayor transnacional de la droga”.

Cabello también asegura que esta investigación contra el General Carvajal “la iniciaron apenas el 4 de julio de este año y lo acusan de manera genérica de traficar con 5 kilos de cocaína en territorio estadounidense entre 2004 y 2011. Es una gran mentira”.
Venezuela no se quedará de brazos cruzados
Maduro y Cabello han advertido que “en defensa de la soberanía e independencia de Venezuela”, el país se reserva cualquier acción a tomar si el Carvajal no es liberado o si es extraditado a EE.UU.

“El Reino de Holanda debe saber que vamos a tomar decisiones. Las islas Bonaire, Curacao y Aruba tienen una gran vinculación económica con Venezuela, y nosotros vamos a tomar acciones. No nos vamos a quedar con los brazos cruzados, vamos a solicitar ante el mundo que levante su voz ante la violación extrema del gobierno de Holanda y de EE.UU. del Convenio de Viena para secuestrar a un diplomático nuestro” advirtió Cabello.

Esta nueva agresión de EE.UU. que denuncia Venezuela se da justo cuando se empezaban a normalizar las relaciones diplomáticas entre ambos países y cuando intercambian encargados de negocios.

“Uno de verdad no entiende a EE.UU. Un día declaran que quieren regularizar relaciones con nosotros y al día siguiente viene agresión de este tipo cuando ellos saben que no hay absolutamente nada contra el General Carvajal, ni con otras personas que están siendo señaladas allí. A nosotros en EE.UU. nos inventan cualquier cosa. Yo en lo personal tengo una denuncia por entregarle un millón de dólares a Bin Laden. Son cosas fantasiosas que ellos las colocan en un expediente y a base a ese expediente de mentiras toman acciones como estas”.
Un refrito de mentiras ya desmentidas
Hasta el momento, EE.UU. no ha presentado una sola prueba contra el General Carvajal sobre sus presuntos vínculos con las FARC y el narcotráfico. Lo que se divulga hasta ahora sobre Carvajal, por todas las transnacionales de la comunicación, es el mismo expediente que fabricó el gobierno colombiano durante presidencia de Álvaro Uribe Vélez.

La revista Semana, medio que según distintos analistas, sirve para divulgar información de los servicios de inteligencia colombiana, publica varios artículos sobre Carvajal en los que señala lo siguiente:

1.     “Cayó el general que le sirvió a las FARC”. La revista Semana coloca ese titular argumentando que “durante 2007 los miembros del Secretariado de las FARC caminaban tranquilos por las instalaciones del Ministerio Defensa, Comandancia General y Guardia nacional, entre otras instituciones de ese país”

Efectivamente en 2007 esos comandantes de las FARC se encontraban en Venezuela, pero autorizados por el propio gobierno colombiano, que había nombrado al Presidente Hugo Chávez y a la entonces senadora Piedad Córdoba, como mediadores de paz entre el gobierno y la guerrilla colombiana. Los comandantes de las FARC se movilizaban por Caracas de la misma manera que hoy lo hacen durante diálogos de paz en La Habana.

2.    La historia de las armas: La revista Semana asegura “Durante una acción del Ejército colombiano contra el jefe guerrillero Gener García, ‘Jhon 40’, entonces jefe del frente 43 de las FARC, se empezó a hablar de él (Carvajal). ¿Por qué? El Ejército llegó hasta uno de los campamentos del jefe guerrillero y encontraron en una caleta varios lanzacohetes AT-4”  (venezolanos).

Esta información fue desmentida, con pruebas en mano y ante medios internacionales, por el Presidente Hugo Chávez el pasado 5 de agosto de 2009. Los lanzacohetes AT-4 en poder de las FARC fueron robados por la guerrilla colombiana en una asalto a la base naval venezolana de Cararabo, estado Apure, en febrero de 1995, antes de la llegada de la Revolución.

3.    La computadora de Reyes: La revista Semana se pregunta: “Cómo salieron esas armas de los cuarteles de Venezuela a los campamentos de las FARC? La respuesta fue encontrada en los computadores de ‘Raúl Reyes’ hallados en su campamento tras haber sido muerto por el Ejército. En los computadores, cuya autenticidad fue certificada por la Interpol, se encontró que el general Carvajal era el oficial que se los había pasado”.

Como si fuera poco ocultar el desmentido de Chávez en 2009 y descontextualizar la información, las corporaciones mediáticas, como la revista Semana, obvia intencionalmente que la propia Corte Suprema de Justicia de Colombia aseguró que no se podían utilizar como pruebas, en ningún caso, los documentos word que supuestamente se sacaron de la computadora de Raúl Reyes porque fueron adquiridas de manera ilegal y sin respetar la debida cadena de custodia.

Así que estas son las “pruebas” que utiliza el gobierno estadounidense, y las corporaciones mediáticas, para vincular al general Hugo Carvajal con el narcotráfico y la guerrilla de las FARC, y así justificar su privativa de libertad en Aruba y una posible extradición a EE.UU.

Pero nada de esto es nuevo para Venezuela ni para América Latina. Ya en agosto de 2009, el Presidente Chávez advirtió que “uno de los planes de EE.UU. es vincular al Gobierno venezolano con el narcotráfico y luego cualquier cosa que hagan será válida, siguiendo la fórmula que le aplicaron al ex presidente panameño Manuel Noriega”.
El guión se repite
Vincular a Presidentes y gobiernos que no sirven a los intereses de EE.UU. con el narcotráfico y “el terrorismo” es un viejo guión demás conocido en América Latina y el mundo.

Basta recordar que hasta el año 2008, el emblemático líder sudafricano, Nelson Mandela, estuvo en una lista de terroristas buscados por EE.UU. por su lucha contra el sistema de segregación racial, apartheid.

El líder cocalero y hoy Presidente de Bolivia, Evo Morales, también fue acusado durante años por EE.UU. por “estar vinculado al narcotráfico” por la simple razón de defender la hoja de coca como una costumbre milenaria de su pueblo. Evo fue perseguido por la DEA, encarcelado e incluso destituido como diputado por la derecha de su país tras la férrea campaña de EE.UU., que lo calificaba de “narcotraficante”.

El mismo formato que quisieron aplicarle a Mandela, al Presidente Evo Morales, Comandante de la Revolución Cubana, Fidel Castro, a Hugo Chávez y a la propia defensora de los derechos humanos colombiana Piedad Córdoba, es el que hoy repiten contra el general Hugo Carvajal y contra Venezuela.

Todo parece indicar que atrás quedaron las guarimbas (acciones violentas de calle) y las amenazas de sanciones por parte de EE.UU. Con este secuestro del general y cónsul Hugo Carvajal se inicia un nuevo capítulo de un expediente forjado, que seguro irá creciendo, para vincular a más miembros de la Fuerza Armada y funcionarios del gobierno venezolano con el narcotráfico, “con el objetivo de desmoralizar a las fuerzas chavistas y desacreditar a Venezuela en el concierto internacional y justificar cualquier acción contra el país” tal como lo advierte el Presidente del Parlamento, Diosdado Cabello.

Karen Méndez 


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sábado, 26 de julio de 2014

Discurso del Comandante de la Revolucion Ramiro Valdes el 26 de julio en Artemisa



General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros
Combatientes de ayer y de hoy,
Artemiseñas y artemiseños,
Queridos compatriotas:
Un día como hoy mis primeras palabras son para todos aquellos que han hecho posible esta Revolución, en especial para los que derramaron su sangre y entregaron sus vidas por una Cuba verdaderamente independiente.
El 26 de julio de 1953 la mayoría de los compañeros que nos agrupamos en las células clandestinas, observando las medidas de seguridad y compartimentación indicadas por Fidel y Abel en el local del Partido Ortodoxo en Prado 109, apenas rebasábamos los 20 años. Éramos jóvenes que soñábamos con transformar la triste realidad imperante en la Cuba de aquel entonces.
La República no tenía nada que ver con la soñada por Martí y Maceo. Durante décadas, el verdadero poder había estado en la embajada yanqui y desde hacía más de un año, un dictador había borrado los últimos vestigios de democracia representativa. Los pobres, negros, mujeres, obreros y campesinos, eran vilmente preteridos y discriminados por una oligarquía entreguista y rapaz.
Muchos de los males políticos, económicos y sociales que aquejaban a nuestro pueblo, fueron magistralmente expuestos por Fidel en su histórico alegato del 16 de octubre de ese mismo año, conocido como “La Historia me absolverá”.
No podemos olvidar nunca el cuadro de opresión, miseria y desigualdades que heredó la Revolución en el ´59. Por aquel entonces la esperanza de vida de los cubanos no sobrepasaba los 60 años; imperaba el tiempo muerto, el desempleo masivo, el desalojo de los campesinos de las tierras que trabajaban; un alto grado de analfabetismo; gran parte de la población no contaba con posibilidades de acceder a la escuela o al médico. La banca, los mayores centrales azucareros, las principales industrias y más de la mitad de las mejores tierras de producción cultivadas estaban en manos extranjeras.
Hoy, la gran mayoría de los cubanos solo conoce estos datos por referencias y no por vivencias propias; pues nacieron después del Triunfo de la Revolución, cuando la realidad ya era otra. Por eso, no está de más recordarlos, pues los imperialistas, en sus trasnochados intentos de restauración capitalista y subversión ideológica, se empeñan en falsificar la realidad, dibujar unos supuestamente idílicos años cincuenta y convertir a un tirano despreciable en un prócer respetable.
Ante aquel estado de cosas, no podíamos cruzarnos de brazos. Los jóvenes de la Generación del Centenario, aunados por la prédica y la decisión de lucha de Fidel Castro, no dejamos morir a Martí. Aquel 26 de julio no fue un triunfo de las armas, pero fue una victoria de la moral y de la dignidad. Fue la chispa que encendió nuevamente el motor que nos llevaría justamente 5 años, 5 meses y 5 días después, a alcanzar la verdadera y definitiva independencia. Es el Día de la Rebeldía Nacional, cuando los jóvenes cubanos fuimos consecuentes con los versos vibrantes del Himno Nacional y con el ejemplo de quien fue el autor intelectual de la acción.
A partir de 1959, a pesar de campañas mediáticas, cruentos bloqueos, amenazas, agresiones, terrorismo de todo tipo, y de la escasez de recursos propia de un país pobre y subdesarrollado, la Revolución logró transformar la triste realidad que caracterizaba a este pequeño archipiélago.
Por primera vez se logró la verdadera soberanía: los destinos del país dejaron de decidirse en Washington. La palabra “democracia” adquirió su verdadera dimensión popular: se acabó la politiquería, la compra de votos y el fraude electoral. Nunca más hubo un asesinato político o un torturado. Fueron barridas las bases institucionales de la discriminación y se dio un paso gigantesco en su eliminación de la conciencia de las personas.
Este pueblo, otrora analfabeto, ya tiene más de un millón de graduados universitarios y sus logros son reconocidos universalmente por numerosos organismos internacionales, incluyendo la ONU. La que fuera  neocolonia yanqui tiene hoy una mortalidad infantil menor que Estados Unidos y acaba de presidir la Asamblea Mundial de la Salud. Nuestra meta no es enriquecernos, pero nadie está desamparado ni abandonado a su suerte. Gracias a la Revolución, nos libramos de ser el lupanar del Caribe, un paraíso de la droga, el juego y la prostitución, en manos de la mafia y los marines.
Las páginas de heroísmo que los hijos de este país han escrito en otras tierras del mundo son motivo de respeto y admiración. Sangre cubana abonó la independencia de Angola y Namibia, el fin del apartheid en Sudáfrica y las mejores causas de otros pueblos. Maestros, trabajadores de la salud, constructores, entrenadores deportivos, promotores culturales…, en fin: cubanas y cubanos formados en el internacionalismo por la Revolución, han dado su ayuda generosa desde las cumbres del Himalaya hasta las selvas de la Amazonia, porque comparten el concepto de que Patria es Humanidad.
No ha sido fácil llegar hasta aquí: nuestro pueblo ha logrado sobreponerse ante incontables obstáculos y dificultades inimaginables. Justamente hoy se cumplen 25 años de aquella histórica y profética afirmación de Fidel, en Camagüey, de que aún en el hipotético caso de que se desintegrara la Unión Soviética, seguiríamos adelante con la Revolución, dispuestos a pagar el elevado precio de la libertad y de actuar sobre la base de la dignidad y los principios.
No se equivocaba el  Comandante en Jefe al confiar en este pueblo que supo resistir los largos y duros años del Período Especial, cuando muchos apátridas trasnochados en Miami ya tenían las maletas listas para venir a observar la caída de la Revolución y pretendían recuperar las riquezas malhabidas y volver a imponer un régimen de oprobio y explotación.
Hoy mantienen plena vigencia aquellas palabras de Fidel pronunciadas en 1989, dos años y medio antes de que ocurrieran esos funestos acontecimientos. Que no sueñen los imperialistas: ese es el mismo espíritu que mueve a los revolucionarios en la Cuba actual, el que está en las raíces de la historia de lucha de nuestro pueblo.  Así lo demostró Céspedes tras la derrota inicial en Yara; Maceo, con su vertical Protesta de Baraguá; Martí, al enfrentar el fracaso de la Fernandina; el propio Fidel después del revés del Moncada y cuando en Cinco Palmas se reunió con Raúl y le dijo que con 7 fusiles ganaban la guerra. Ese ha sido y será el espíritu de lucha sin tregua de nuestro pueblo: en nuestros corazones no cabe el desánimo y en nuestro vocabulario está borrada la palabra derrota.
No podemos olvidar que hemos llegado hasta aquí gracias a la unidad de todo el pueblo, gracias a su confianza en la Revolución. Esa unidad debemos preservarla  por sobre todo las cosas, pues estamos conscientes de que la lucha no ha terminado, solo ha cambiado la manera en la que pretenden destruirnos. Hoy se aplican formas no convencionales de guerra y se emplean las nuevas tecnologías como instrumento de subversión, teniendo como blanco fundamental a los jóvenes. Lo que no acaban de comprender nuestros enemigos es que las nuevas generaciones son fruto de esta Revolución y han demostrado su compromiso de continuar perfeccionándola y preservar las conquistas alcanzadas.
Como bien expresara Fidel el 26 de julio de 1959: “¡Cuánto se equivocan los que piensan que Cuba se puede resignar tranquilamente a volver al pasado! (…) Qué equivocados están los que creen que la libertad y la seguridad de hoy, la soberanía de hoy, la gloria de hoy, el prestigio de hoy, el pueblo de Cuba se resignaría mansamente a que se lo arrebataran para volver a imponerles aquel pasado odioso.”
Cuando asaltamos el Moncada, ninguno de nosotros soñó con estar aquí 61 años después. Me siento doblemente honrado al hacer uso de la palabra en el Día de la Rebeldía Nacional, precisamente en mi tierra natal, de la cual Fidel dijera el 17 de enero de 1959: “A juzgar por los hombres que ha dado a la causa de la libertad… a juzgar por el espíritu patriótico que aquí vibra… bien merece llamarse Artemisa el pueblo más revolucionario de Cuba… ¡Pueblos como este son los que han hecho posible el triunfo de Cuba!”.
Esa es una realidad permanente hoy en esta tierra, pues en Artemisa, como en toda Cuba, siempre es y será 26. Aquí -como en  Mayabeque-, desde hace casi tres años se aplica con resultados  alentadores la experiencia de perfeccionar el funcionamiento de los órganos locales del Poder Popular, que continuará evaluándose hasta el 2016. También se aplica otro importante experimento en la comercialización de productos agropecuarios, con el objetivo de satisfacer con más eficiencia las demandas de la población en este sector.
Por otra parte, no podemos hablar hoy de las transformaciones en Artemisa, sin mencionar el privilegio y también el compromiso que significa que aquí esté enclavada la naciente Zona Especial de Desarrollo Mariel, cuya importancia es crucial para el desarrollo del país.
Debemos tener siempre presentes que del empeño de todos depende que logremos desarrollar un socialismo próspero y sostenible, como se recoge en los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución, aprobados en el Sexto Congreso. No abundo más sobre el tema porque en este propio mes se ha brindado una amplia y actualizada información a raíz de las decisiones adoptadas en el Consejo de Ministros, los debates en la Asamblea Nacional y las palabras de clausura en ésta última del General de Ejército Raúl Castro Ruz.
Hace apenas cuatro años, cuando el Comandante en Jefe, con su camisa verde olivo de mil batallas, rindió tributo en este propio lugar a los mártires del 26 de Julio en el Mausoleo que los honra, recordábamos que de aquí partimos 28 de los jóvenes que un día como hoy asaltamos los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Éramos un puñado, pero llevábamos con nosotros el espíritu de todos los artemiseños, que era también el espíritu de Cuba entera. No hicimos más que cumplir con la máxima martiana de que “el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber”.
De ese mismo principio son ejemplos fehacientes nuestros 5 Héroes, tres de los cuales todavía continúan cumpliendo injustas sanciones encarcelados en los Estados Unidos. No cejaremos ni un instante en el empeño de traerlos de vuelta a sus familias, a la Patria. Después de más de 15 años exigiendo su libertad, nuestra fuerza radica en la justicia de esta noble causa y en el apoyo solidario de millones de personas honestas de todo el mundo.
Artemiseños, compatriotas: esta es la obra, el mérito, la gloria de todo el pueblo, y sobre todo de los hombres y mujeres que han caído en el empeño. Sin nuestros mártires heroicos, nada de lo alcanzado hasta hoy hubiera sido posible. Rindámosles tributo a todos aquellos que cayeron ofrendando sus vidas por hacer realidad este sueño de la Revolución. Inspirados en su ejemplo, no tenemos otra alternativa que seguir luchando cada día, hasta el último aliento, con la Patria, con la Revolución, y con el Socialismo.

¡Gloria eterna a nuestros mártires heroicos!
¡Vivan Fidel y Raúl!
¡Viva la Revolución Cubana!
¡Socialismo o muerte! ¡Venceremos!


viernes, 18 de julio de 2014

El primero de Mayo y las Redes sociales en Cuba

Por. Maximiliano Placido


Desde que se anunció la convocatoria de la Central de Trabajadores de Cuba –CTC-  para el desfile por el primero de mayo, las redes sociales Twitter y Facebook se llenaron de información sobre este tema al ser los más relevantes de la actualidad. 

Este miércoles 30 de abril, la dirección de la Radio Cubana convoco a un tuitazo a todos los radialista en saludo a la fiesta de los trabajadores y fue todo un éxito, al lograr que el evento alcanzara una repercusión global con la utilización los hashtags o etiquetas, #Cuba, #1Mayo, #1mayodeCuba y #CubaRadio92

Las redes sociales están proporcionando los temas que más se comentan entre la gente sobre la fiesta de los trabajadores en Cuba.




Oportuna denuncia de Fidel, contra el gobierno de Poroshenko y solidaridad con Palestina


Una provocación insólita
  
Hoy por la mañana las informaciones cablegráficas estaban saturadas con la insólita noticia de que un avión de la línea Malaysia Airlines había sido impactado a        10 100 metros de altura mientras volaba sobre el territorio de Ucrania, por la ruta bajo el control del gobierno belicista del rey del chocolate, Petro Poroshenko.

Cuba, que fue siempre solidaria con el pueblo de Ucrania, y en los días difíciles de la tragedia de Chernobil atendió la salud de muchos niños afectados por las nocivas radiaciones del accidente y siempre estará dispuesta a seguir haciéndolo, no puede dejar de expresar su repudio por la acción de semejante gobierno antirruso, antiucraniano y proimperialista.

A su vez, coincidiendo con el crimen del avión de Malasia, el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu, jefe de un estado nuclear, ordenaba a su ejército invadir la Franja de Gaza, donde habían muerto ya en pocos días cientos de palestinos, muchos de ellos niños. El Presidente de Estados Unidos apoyó la acción, calificando el repugnante crimen como acto de legítima defensa. Obama no apoya a David contra Goliat, sino a Goliat contra David.

Como se conoce, hombres y mujeres jóvenes del pueblo de Israel, bien preparados para el trabajo productivo, serán expuestos a morir sin honor ni gloria. Ignoro cuál será la doctrina militar de los palestinos, pero conozco que un combatiente dispuesto a morir puede defender hasta las ruinas de un edificio mientras tenga su fusil, como demostraron los heroicos defensores de Stalingrado.

Deseo solo hacer constar mi solidaridad con el heroico pueblo que defiende el último jirón de lo que fue su patria durante miles de años.     

Fidel Castro Ruz
Julio 17 de 2014 
11 y 14 p.m.