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martes, 13 de diciembre de 2011

Entrevista al experto franco-español Ignacio Ramonet, director del periódico Le Monde Diplomatique

Autor. Francisco Delgado Marquez

A propósito de su visita a La Habana, en ocasión de la XXXIII edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, este Sitio de Radio Metropolitana entrevistó a uno de los estudiosos más prominentes de la comunicación y la cultura internacional, el experto franco-español Ignacio Ramonet, director del periódico Le Monde Diplomatique


La Habana.- FD: Me gustaría que comentara sobre una idea que expuso hace unos días en el recién finalizado Festival de Cine, y fue acerca de la necesidad de plantearnos "soñadores que pensaran" y "pensadores que soñaran".

IR: La idea a la que haces referencia, digamos de algún modo, es un tanto filosófica y utópica, ya que para tratar de anticipar lo que está pasando, no sé puede solamente guiar el pensamiento por los manuales, dado que el manual ya no sirve por lo que está ocurriendo a escala internacional, ya sea en el ámbito económico, político, social o geopolítico.

Resulta ser que se dan transformaciones tan importantes que para anticiparlas o criticarlas se necesita de una prueba con una especie de imaginación crítica; solamente no es posible comprenderla o significarla a estado del pensamiento. Por lo consiguiente todo es respuesta refleja, respuesta de tipo escolástica que en definitiva nunca ha tenido un gran valor y mucho menos aun hoy.

Este tipo de pensamiento escolástico, dogmático, de pensamiento de manual es útil para defenderse nada más, pero no para pasar a la ofensiva.

Por eso pienso que hoy se necesita de la presencia de soñadores que piensen y pensadores que sueñan. Sobre todo para imaginar nuevas utopías, que partan de la situación en la que nos hallamos y que permitan la edificación de proyectos sociales, más participativos y democráticos, que se correspondan con la situación en la que nos encontramos.

O sea, que nos permitan salir de algunas de las angustias que estamos padeciendo en muchas de las naciones que dictan modelos de desarrollo.

FD: El sistema capitalista ha pasado en su estructura economía mundial por diferentes etapas. Dígase desde la internacionalización, la transnacionalización y la globalización de las relaciones de producción. ¿Cómo valora este proceso en la construcción y deconstrucción de los procesos culturales en América Latina? y en especial en las izquierdas triunfantes?.

IR: América Latina está pasando actualmente por uno de los mejores momentos de su historia, por muchas razones.

Primeramente, este continente tiene una inmensa y rica historia que ha ido francamente en una evolución positivista, cuando hablamos de los dos últimos siglos.

Necesitamos señalar que se está cumpliendo el Bicentenario de la liberación de América Latina y en el curso de estos dos últimos siglos nunca ha habido un período tan interesante como el que se vive actualmente.

Quizás como consecuencia de las lecciones que se han sacado de lo que ocurrió en los últimos decenios en América Latina a consecuencia del traumatismo vivido por las dictaduras militares, un traumatismo caracterizado por la represión que llevaron a cabo esas dictaduras militares.

Es decir, ha vivido el traumatismo de las políticas neoliberales, de las políticas de terapias de choque y ha vivido el traumatismo de lo que representó sobre esas políticas el acontecer económico y es evidentemente lo que ha hecho resurgir energías necesarias para rechazar esas políticas con países íntegramente sublevados como se ha visto en Argentina en torno a final de los años 90, o en otros países como Ecuador, donde la sociedad rechazó varios presidentes, que habían sido, a pesar de todo, democráticamente elegidos.

Ahora bien, todas esas políticas neoliberales fueron rechazadas por la sociedad igual que fueron frustradas en 1989 en Caracas, Venezuela.

De hecho fue una terapia de choque que trataba por la fuerza de manipular a toda la sociedad, Entonces de toda esa experiencia América Latina sale hoy mas reforzada porque nunca se ha encontrado en un momento digamos tan democrático.

Hoy día América Latina vive el mejor momento democrático de su historia; los gobiernos se suceden sin que haya traumas. Un gobierno digamos de izquierda, sucede a un gobierno de derecha y no hay dificultades, aunque pueden haber excepciones; por ejemplo el caso de lo que ocurrió en Honduras con el presidente Manuel Zelaya, a través del golpe de Estado y algunas que otras tentativas de derrocamiento, como las ocurridas contra el presidente Hugo Chávez, Rafael Correa, o el propio Evo Morales, empleando una parte seccionada del país.

Pero hemos visto que en la mayoría de los casos la sociedad ha rechazado esas tentativas, o sea que hay un encarrilamiento democrático. Se ha alcanzado una edad adulta en materia de debate político y por lo tanto el recurso de la violencia ya no es indispensable ni por parte digamos del campo del progreso, que tuvo que coger las armas en muchas ocasiones para tratar de defender derechos, o adquirir esos derechos a través de las fuerzas de represión que no aceptaban la presencia en el poder de una mayoría, como lo ocurrido en Guatemala, Santo Domingo y en todo el resto de los procesos que conocemos.

Eso globalmente ha sido sobrepasado. Entonces, hay un primer gran momento democrático, momento de pacificación en el que no hay violencias políticas, si comparamos estos sucesos con lo que ocurre en Colombia, el viejo conflicto colombiano que ya tiene más de medio siglo.

De ahí que se puede apreciar una América Latina pacificada desde el punto de vista político, aunque hay otros problemas, como el narcotráfico, la violencia, la delincuencia, entre otros más.

Pero sin dudas existe como nunca antes en la historia una real pacificación política.

Y tercer aspecto, nunca el continente latinoamericano ha sido tan próspero, como en la actualidad; nunca por ejemplo en ningún otro período de crisis internacional, dígase la crisis del 29, la crisis de los años 70, la crisis del 95 o la de los años 90-94 en México, entre otros.

Se generó una economía propia para hacerle frente a las dificultades creadas a escala internacional o demandadas por Estados Unidos y que tenían una agresiva repercusión inmediata en América Latina y en algunos grandes países latinoamericanos que sufrían indiscutiblemente de esa crisis.

Entonces se está viviendo una de las peores crisis económicas de la historia, peor a la crisis de 1929 y, sin embargo, en América Latina no está repercutiendo tanto esa crisis como en el resto de las naciones del planeta.

De hecho, América Latina es uno de los territorios con mayor crecimiento económico del mundo.

Si lo tomamos globalmente algunos países latinoamericanos están creciendo a niveles casi de los chinos. Digamos entre un ocho y un 10 por ciento en Perú particularmente, Argentina, Brasil, que son países que indiscutiblemente tienen un crecimiento muy importante a pesar de la crisis internacional.

Por otra parte, tampoco nunca la pobreza ha disminuido tanto en Brasil, nada más con el doble mandato de Luiz Inacio Lula da Silva.

Cuarenta millones de personas salieron de la pobreza gracias a la izquierda latinoamericana, y esa medida ha provocado una mayor inclusión social que se está llevando a cabo en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina y en otros muchos países que han sacado de la pobreza más de 80 millones de personas. Lo que demuestra el papel de estos gobiernos de izquierdas en los últimos años y por consiguiente hay un considerable porciento de democracia, de paz y prosperidad.

Ese conjunto de elementos no se ha encontrado en América Latina a lo largo de estos dos últimos siglos y diríamos que en el caso del cuarto elemento y que de algún modo cierra en cierta medida la interrogante es la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC).

Es el hecho práctico y axiológico de que nunca ha habido tanto dinamismo integrador, como lo que se está viendo hacia lo interno y externo de América Latina, un proceso de integración imparable que en la última década se ha multiplicado con los organismos integradores ya sea la Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra Caribe, Petróleos del Caribe, Unión de Naciones Suramericanas, Banco del Sur, y Telesur.

Sin dudas, todas estas iniciáticas que el presidente Chávez ha tenido le otorgan un papel extremadamente importante y por lo tanto hay un camino hacia la integración que hace que todo el mundo mire, ya sean países de izquierda progresistas o no progresistas, más avanzados o menos avanzados, y en esa cuerda política está jugando un papel fundamental Cuba, nación que ha practicado la integración desde el propio ideal de Fidel Castro con la necesidad de una integración latinoamericana.

O sea, que ha habido en la historia latinoamericana, digamos períodos desde los conquistadores, períodos tristes, períodos felices de los libertadores y ahora llegamos a la era de los integradores, o sea estamos viviendo una generación de integradores de la que precisamente todo lo que hemos dicho antes, la democracia, la paz y la prosperidad van a tener una materialización más creíble, en la medida que haya mayor integración pacificadora, mas desarrollo, y por lo tanto más libertad, mas democracia, mas prosperidad y en realidad eso es lo que estábamos esperando desde hace mucho tiempo en América Latina.

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