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martes, 25 de septiembre de 2012

Mecanismo de regulación consciente de la producción


Para el modelo cubano constituye un error común asociar la planificación con la administración directa de los recursos escasos que operativamente tiene lugar en nuestro sistema económico. Esta lógica sugiere que habrá más planificación mientras más recursos se encuentren sujetos a la regulación directiva central, generalmente propensa a emplear métodos administrativos.

En la actualidad el Plan de la Economía Nacional pretende abarcar de manera directiva casi la totalidad de la actividad económica del país. La elaboración de los planes transita por un mecanismo tergiversado que convierte en un campo de batalla el proceso económico más importante del sistema.

En este las autoridades de las empresas y organismos – empleando los más disímiles ardides – compiten por obtener la mayor cantidad posible de recursos de los niveles superiores, amparados en la legitimidad de la defensa de los intereses sociales por los cuales responden.

La práctica histórica ha implantado un proceder a través del cual las unidades de base informan capacidades subestimadas y necesidades sobrestimadas, mientras los niveles centrales asignan recursos por debajo de lo solicitado y exigen metas superiores a las planificadas por la base.

Los principales argumentos para la discusión provienen básicamente del desempeño durante el año anterior, el cual se exige sea perennemente superado y con un menor empleo de recursos. Cada parte es consciente de la filosofía de la otra con lo cual el proceso se convierte en realidad en un acto de negociación, cuyo resultado final es determinado centralmente de forma administrativa.

Por otra parte, se introducen severas distorsiones con la coexistencia desarticulada – en ocasiones caótica – de formas de medición y gestión económica basadas en magnitudes físicas, con análisis basados en magnitudes financieras, cuyo origen se encuentra en el diseño funcional de las instituciones, así como en la idea subyacente en torno al concepto de planificación.

Por ejemplo, mientras al Ministerio de Finanzas se le atribuye la soberanía sobre la elaboración, ejecución y siguiendo por estos derroteros, el control del presupuesto en cup, se encarga al Ministerio de Economía de los recursos materiales y las divisas, a través de la asignación de los cuc y del manejo discrecional de la capacidad de estos para la compra de divisas externas.

Como consecuencia, el funcionamiento físico de la economía presenta inconsistencias con su dimensión financiera, debido al elevado nivel de intervenciones administrativas.

 La disfuncionalidad que se presenta en la base y el rechazo a los temas relacionados  con “el plan y el presupuesto” suceden – entre otras causas – por incoherencias conceptuales como esta que anulan el carácter científico de la planificación, obstaculizan su verdadera comprensión y por lo tanto obstruyen su desarrollo como proceso consciente.

El primero de los Lineamientos del VI Congreso del PCC plantea que en el nuevo modelo económico “el sistema de planificación socialista continuará siendo la vía principal para la dirección de la economía nacional, y debe transformarse en sus aspectos metodológicos, organizativos y de control, (…) tendrá en cuenta el mercado influyendo sobre el mismo y considerando sus características”.

Ahora bien, ¿qué implica para el sistema de planificación continuar siendo la vía principal y a la vez transformarse? Conservar la centralidad de la planificación aceptando la presencia creciente de formas descentralizadas implica un profundo cambio tecnológico en la concepción y práctica de la planificación a todos los niveles.

Sin embargo, ¿quiénes dominan hoy la tecnología de la planificación? Por lo general las personas dedicadas a la práctica de la planificación a lo largo del país cuentan – como acervo principal – con una experiencia personal de trabajo en esta esfera durante varias décadas.

Por lo tanto, respecto a los métodos y concepciones actualmente empleados estos especialistas corren el riesgo de padecer el fenómeno de la “familiaridad acrítica”, teniendo en cuenta que en los últimos veinte años no ha existido en Cuba un desarrollo desde la academia dedicado a la investigación sobre esta temática.

En la práctica actual, como interpretación de la exhortación por la máxima dirección del país al incremento de la efectividad de la planificación, lo que está ocurriendo es una expansión insostenible del balance físico de productos dentro de la dinámica de elaboración del “plan”.

Esto constituye una severa inconsistencia, dado el carácter financiero de la inserción externa de la economía cubana – y no material como en el otrora Consejo de Ayuda Mutua Económica de las décadas del setenta y ochenta – y dada la precariedad de los dispositivos de planificación en todas las entidades e instituciones a lo largo del país.

 Esto sin contar el problema general de la determinación de los precios – ya sea la formación de los precios para el sector centralizado o la regulación indirecta de los precios del sector descentralizado – lo que constituye uno de los más graves problemas de la conducción de la economía cubana actual, y aún no recibe toda la atención que requiere ni siquiera en los medios académicos.

Son contados los autores cubanos con alguna producción científica sobre planificación posterior a la década del noventa. En este sentido, además de las propias aportaciones de algunos funcionarios del MEP, se han realizado esfuerzos desde el Instituto Nacional de Investigaciones Económicas y el Centro de Estudios de Economía y Planificación ambos adscriptos a este ministerio.

En los planes de estudio de las carreras de Economía en las universidades cubanas, la disciplina de Planificación estuvo virtualmente ausente durante las dos décadas precedentes. Solo recientemente, en el año 2008, se creó en la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana un Departamento Docente de Planificación con el fin de recuperar y desarrollar creativamente estos contenidos.

Por ejemplo, para una Unidad Presupuestada como la Universidad de La Habana, el proceso de elaboración del Plan 2012 exigió demandar al Ministerio de Economía y Planificación, sin contar materiales de construcción para las inversiones, las cantidades físicas exactas de más de 500 renglones, so pena de no disponer el próximo año de los recursos que no se demandaran.  resultar completamente contraproducentes si se les pretende aplicar a la totalidad de la economía de un país, la cual responde a determinadas regularidades económicas inobjetables.

Debido a lo anterior, uno de los principales retos que debe enfrentar el nuevo modelo de funcionamiento económico cubano – o mejor, el nuevo socialismo cubano – radica en el desarrollo de unas sólidas bases científicas para la planificación.

Bajo las condiciones actuales y previsibles de la economía cubana, deberían orquestarse algunas transformaciones en la forma de regular los procesos productivos:

En primer lugar, tendría que imponerse resueltamente una planificación de tipo financiero. Los balances materiales deben reducirse solamente a aquellos renglones limitados desde el punto de vista de la oferta física, e incorporarse a la ecuación global como restricciones de capacidad. Luego, el marco regulatorio tiene que garantizar que los resultados financieros de las entidades se correspondan con los resultados del sector real.

Por otro lado, el incremento de la autonomía empresarial es esencialmente contradictorio con el predominio de la regulación a través de directivas verticales. Aspectos de este tipo, entre otros, hicieron fracasar los intentos descentralizadores de finales de la década del setenta, limitaron el desempeño de las cooperativas agrícolas impulsadas en los noventa, y truncaron las potencialidades del perfeccionamiento empresarial.

Se impone, entonces, el fortalecimiento del papel de los incentivos en las tareas económicas, sustituyendo la discrecionalidad administrativa por un sistema estable de reglas que responda a principios económicos.

En lo adelante, tanto las actividades que se despliegan con fuerza desde formas no estatales, como el empresariado estatal que se desempeñe con mayores facultades, solo podrán ser conducidas a partir de un mayor uso de la regulación indirecta a través de políticas macro y microeconómicas.

Otro gran reto está asociado a la necesidad de una nueva organización institucional con capacidad real de responder a las nuevas circunstancias y objetivos. En coherencia con la noción de una planificación más abarcadora y con alcance social, deberían replantearse las funciones oficiales del Ministerio de Economía y Planificación, dejándole solamente aquellas relacionadas con la administración operativa de los recursos.

Por otro lado podría crearse una institución que se ocupe del diseño de la sociedad a largo plazo, de velar por la coherencia de las políticas dictadas desde los diferentes ministerios en relación con los objetivos definidos, involucrando orgánica y sistemáticamente el concurso de los mejores especialistas, investigadores y académicos de todas las ciencias que impactan sobre la sociedad.

El propósito fundamental es crear un órgano multidisciplinario capaz de proponer un enfoque integrador de la Planificación.

Por ejemplo si las restricciones para la oferta de energía eléctrica vienen dadas por la elevación de los precios del combustible y no por la capacidad de generación instalada, entonces su proceso de asignación debería limitarse a través de indicadores financieros y no materiales.

Si a una entidad en lugar de asignarle de forma subsidiada una cantidad límite de kws a consumir, se le asigna un monto en CUC y se le cobra la electricidad a un precio que incluya los costos reales del país, entonces se podría producir tanta electricidad como estuvieran dispuestas a pagar las entidades a cambio de la reducción de otro tipo de erogaciones.

Para evitar repetir los errores del periodo 1975-1985, durante la implantación del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía, se debe lograr, por ejemplo, que una empresa constructora perciba ingresos solamente una vez entregada la obra concluida y que todos sus gastos de operación -incluidos los salarios- los cubra con capital de trabajo o con crédito bancario.

En experiencias internacionales como Suráfrica o Vietnam este tipo de instituciones han sido diseñadas bajo el patronímico de Comisión Nacional de Planificación. estrecho marco de la economía y la asuma como vía para la conducción de la sociedad en su conjunto. Esta institución pudiera subordinarse a la Asamblea Nacional adoptando un rango similar al de la Contraloría General de la República.

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