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sábado, 19 de noviembre de 2011

El Modelo Chino: es tiempo de comenzar a resumirlo

 Por.Maximiliano Plácido

El comportamiento del gobierno chino desde el año 2008, ante el enfrentamiento de una serie de hechos, para la reducción de los daños provocados por el desastroso terremoto de Wenchuan, la realización de los Juegos Olímpicos de Beijing, el enfrentamiento a la Crisis Capitalista Mundial, el aumento de seguros económicos, entre otros, mostró al pueblo el efecto del «milagro chino» y convirtió su modelo de desarrollo en punto candente en los debates de los círculos académicos internacionales.

Los extraordinarios éxitos logrados en varias décadas  por el pueblo Chino y el sostenido ascenso de su economía en el orden mundial despertaron el interés por este tema y continúa creciendo de manera continuada.

Los avances económicos obtenido permiten que muchos acepten con optimismo el concepto de «modelo chino»;no obstante, algunos entendidos perennemente advierten que la entrega e interpretación excesivas del modelo puede anular la capacidad de crítica y de reflexión, y paralizar la conciencia de reformas de las personas.

Diferentes puntos de vista se aprecia en círculos académicos de esta nación así como diversa valoración sobre el modelo; sin embargo, comprenderlos contribuye a tener más conocimientos en general sobre el desarrollo de este inmenso País.

Discrepancias en torno al modelo chino

En los últimos años, con el despegue de su economía, la influencia de China a nivel mundial aumentó cada vez más entre quienes debatían el concepto del «modelo chino»; surgieron discrepancias en tres direcciones:

En primer lugar, sobre la existencia o no de un modelo propio.
Un punto de vista considera que los éxitos del desarrollo chino demuestran que su sistema —bajo la guía del Partido, el papel rector del Estado, el sistema estatal, el mérito y selección (o política de sabios), y el método de administración— es exitoso y debe convertirse en modelo de desarrollo clásico.
Otros piensan que China aún está en desarrollo y muchas esferas siguen siendo objeto de reformas, incluso aquellas que son identificadas como elementos constitutivos del modelo. De ahí que la fórmula de este transitara de la «era de desarrollo» hacia la «era de cumplimiento», por lo que existen dudas sobre la experiencia de las reformas chinas.

Sin embargo, el llamado «modelo chino», bajo el contexto de la globalización, no es más que la expresión de una etapa de los países en desarrollo, la réplica del «modelo de Asia Oriental» (o «milagro asiático») del pasado; no constituye otra versión de desarrollo paralela al Sistema de Libre Mercado (el llamado «Consenso de Washington»).

Una tercera opinión cree que no importa si la experiencia del éxito es positiva o si el desarrollo es bueno: excluir los factores de valor, considerando el modelo como un hecho existente, resulta factible para realizar un análisis objetivo de sus ventajas y desventajas.

En segundo lugar, en los debates sobre el «modelo chino» son varias las versiones académicas para las preguntas en torno a qué es y cómo se define.

Las primeras versiones estimaban que las causas fundamentales de los éxitos de China radicaban en la existencia de una buena dirección, sin precedentes (dirección colectiva), las adecuadas políticas de reforma y apertura (construcción económica), y el acertado sistema del mecanismo estatal.

Además, consideraban como elementos de formación del modelo el papel rector del Estado; el hecho de ser prácticos y realistas; las zonas de experimento; el progreso gradual y aumento de las reformas; el comienzo por esferas pequeñas; la utilización de las ventajas de los recursos naturales; la participación activa en la cooperación internacional; y el mantenimiento de la independencia y la autodeterminación.

Estas versiones también atribuyen los treinta últimos años de continuo crecimiento de la economía al gobierno de igualdad e imparcialidad de China, mientras que otras posteriores sostienen que el modelo no es más que la réplica del método autoritario del «papel rector del Estado».

Dentro de esta última, los puntos de vista más representativos son que el llamado «modelo chino» en realidad es la «globalización» más las «ventajas de los pocos derechos humanos».

El misterio principal del «milagro chino» está en que nadie puede negociar con mano de hierro: se redujo lo que los economistas chinos denominan «costos de transacción» y se evitaron «difíciles situaciones democráticas» como la división del patrimonio colectivo, que producía mayores inconvenientes; la gran carga económica para el bienestar del país; que el sindicato ahuyentara a los inversionistas y la unión campesina expulsara a los clientes.

Por último, bajo el «modelo chino» establecido se han formado diversos juicios en relación con su continuidad. Aunque no existen manifestaciones claras, hay criterios con esta conclusión: el modelo representó una experiencia de desarrollo exitosa, de dirección centralizada, del papel rector del Estado, obras estatales, etc.
China puede, en lo adelante, apoyarse en él para continuar desarrollándose.

En la segunda mitad de 2008, durante la crisis financiera mundial, las influencias sufridas por China fueron pocas gracias a que se tomaron medidas oportunas y eficaces, mientras que la recuperación de la economía parecía la más rápida. Esto fortaleció el éxito del modelo y ayudó a lograr el siguiente entendimiento: durante la arrolladora crisis financiera internacional, el desarrollo de la economía china fue próspero y existía un panorama bueno.

China pudo enfrentar la crisis, y no por casualidad, continuar manteniendo la estabilidad económica y el rápido desarrollo.

Las ventajas del sistema socialista con características chinas y los brillantes éxitos obtenidos en la construcción de su economía para superar la crisis y resistir los diferentes riesgos económicos, suministraron una base material y garantías sólidas al sistema.

La Crisis Mundial Capitalista refutó con hechos reales las opiniones que exaltaban ciegamente el capitalismo, el neoliberalismo, y negaban el socialismo, además de suministrar una buena oportunidad para la divulgación del "modelo chino". La opinión general considera que este ayudó a conseguir el milagro económico. Sin embargo, se pagó un elevado precio y dejó graves secuelas. El modelo posee sostenibilidad. Es necesario aprovechar la coyuntura y realizar los ajustes y análisis oportunos.

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